Unos días atrás, un par de hechos relacionados se cruzaron. Por un lado me llegó una invitación a una charla de Ronald Burt en Londres; padre del concepto agujeros estructurales y capital social en el ámbito de la sociología y las redes sociales (aquí el link a algunos trabajos propios sobre el tema y a continuación un extracto de uno de éstos documentos donde brevemente se explica qué son dichos agujeros estructurales).

El segundo hecho fue el reencuentro con Carmelo y Rocío del estudio de arquitectura PKMN. Carmelo y Roció son un par de arquitectos que están trabajando con FAGOR en el ámbito de un proyecto promovido desde Conexiones Improbables, y en el que Luis y yo, entre otros, colaboramos de la mejor forma que sabemos. Conexiones Improbables son, sin duda, un ejemplo paradigmático de lo que significa un conector de agujeros estructurales en la práctica; en este caso entre el mundo de la empresa y el del arte.
Los flujos de intercambio de conocimientos, capacidades y visiones que se originaron tras la conexión facilitada por Conexiones Improbables han resultado en multitud de replanteamientos novedosos contruídos desde la hibridación.
Ésto, no es sólo debido a la conexión entre una empresa industrial como FAGOR, otros colaboradores del mundo de la investigación y la universidad, y un estudio de arquitectura, si no a la propia concepción que dicho estudio, PKMN, y sus integrantes/colectivo tienen del concepto de arquitectura. Quizá la “diferencia” entre proyectos y acciones de su catálogo permita ver esa doble visión, i.e. proyectos, que responden a una forma más clásica de entender la arquitectura, y acciones que muestran esa reinterpretación de la arquitectura como creadora/facilitadora de espacios de encuentro donde desplegar el diálogo entre la ciudad y sus habitantes. O en palabras de Carmelo y Rocío: “Todo lo que tiene que ver con la ciudad, tiene que ver con la arquitectura… Más allá de simplemente construir edificios se trata de implicarte con la ciudad… El ciudadano como parte activa de la construcción de su ciudad… Cuando un niño dibuja con una tiza en una plaza, eso es una forma de arquitectura…”.
Esta nueva conceptualización de lo que significa la arquitectura para el estudio/colectivo de arquitectura PKMN, me hizo desde un primer momento replantearme los límites asumidos que tenemos de la ingeniería. Para ello lo primero era ir a las raíces, y en este sentido ver la tecnología como un medio y nunca un fin en sí mismo. Un medio, en forma de conocimiento aplicado para resolver las necesidades de las personas en su vida cotidiana. Tirando del hilo encontré grupos como Inteligencias Colectivas (primos ideológicos de PKMN y su red) que tratan de recopilar formas de hacer tradicionales no-convencionales a los ojos actuales. Con estas ideas en la cabeza, aproveché el reencuentro para plantearles a Carmelo (PKMN) y Txabi (Fagor-Hometek) mi inquietud sobre cómo se podría replantear la forma y función de eso que llamamos y asumimos como ingeniería. Como el sol ya había caído hacía tiempo y el ambiente se prestaba, fueron saliendo distintas ideas entre las cuales quisiera destacar una referencia identificada hacía tiempo por Txabi; el movimiento latino-americano llamado Tecnologías Apropiadas:
“La tecnología tiene como finalidad ayudarnos a resolver problemas. Pero los problemas no son iguales en todos los sitios, los recursos de que se dispone para desarrollar la tecnología no se parecen, y las formas de hacer las cosas son distintas según las culturas. Las tecnologías apropiadas reconocen esta diversidad y por eso son desarrolladas desde las comunidades y no desde laboratorios centralizados; no tienen dueño pero si herederos. Las tecnologías apropiadas reconocen que la tecnología no es neutra. Dan cuenta de un mundo diverso porque reconocen la diferencia entre los ecosistemas, los pueblos y sus historias…” (ver aquí definición completa)
El planteamiento de una ingeniería contextualizada a las necesidades, recursos y conocimientos específicos de cada lugar vs. soluciones estándar high-tech que suponen altas inversiones y conocimiento-capacidades de uso y mantenimiento, resonó de maravilla en mi cabeza. Y tras ver algunos proyectos Do-It-Yourself que este movimiento trata de llevar adelante, su formato se ligó automáticamente en mi cabeza a eso llamado HackerSpaces tratado en posts anteriores… De hecho, ¿no sería interesante crear HackerSpaces con el foco/filosofía del movimiento Tecnologías Apropiadas?. Si creemos en un mundo más sostenible medio-ambiental, social y económicamente creo que la respuesta es sí.
Eduardo Castellano