Archivos para agosto, 2010

Explorando las posibles limitaciones/ineficiencias de los equipos de trabajo virtuales (equipos que trabajan fundamentalmente usando soportes de comunicación electrónicos y que tienen una mínima interacción física entre sus miembros), hace ya algún tiempo empezamos a monitorizar y analizar el trabajo del equipo del profesor Alex Pentland, profesor del MIT Media Lab.

Recientemente Alex Pentland ha publicado una síntesis de su interesante y provocador trabajo en los últimos años. El título de este libro es Señales Honestas – El lenguaje que gobierna el mundo.

Qué son las Señales Honestas

En la última década el equipo de Alex Pentland ha descubierto que muchos tipos de comportamiento social humano pueden ser pronosticados con alto grado de certidumbre mediante la observación de señales honestas basadas en la biología.

El canal de comunicación propio de las señales honestas es paralelo, y en gran medida independiente, de nuestra comunicación lingüística y consciente. A diferencia del canal lingüístico, éste se caracteriza por ser siempre un canal de comunicación de doble o múltiple sentido. Es un ancestral canal de comunicación, probablemente utilizado por nuestros antepasados, antes de la evolución del lenguaje, para coordinar el comportamiento entre grupos competidores de individuos, que contribuyó a crear grupos familiares y equipos de caza.

El equipo de Pentland ha centrado su trabajo en cuatro señales honestas básicas:

  • Influencia – Cantidad de influencia que una persona tiene sobre otra(s) en una interacción social. Se mide por la magnitud en que una persona logra que su interlocutor adecue sus patrones de conversación a los suyos (turnos dentro de la conversación, tono fundamental de la voz). La intensidad de influencia en una conversación sirve como señal honesta de atención ya que no es posible mantener una intrincada danza de turnos en una conversación si no se está prestando atención.
  • Mimetismo – La forma en que una persona copia la actitud de otra durante una conversación (imitación reflexiva de movimientos de cabeza, gestos, sonrisas, etc.). Aumenta la posibilidad de que ambos interlocutores afirmen sentir simpatía y confianza en el otro. Así, el mimetismo funciona como señal honesta de la confianza y la empatía.
  • Nivel de actividad – El gasto energético es una señal honesta del valor que uno le confiere a una interacción social. Normalmente un aumento de los niveles de actividad sugiere interés y entusiasmo.
  • Coherencia – Cuando confluyen simultáneamente en nuestra mente muchos pensamientos o emociones diferentes, el habla y hasta los movimientos se hacen irregulares, e.g. acentuación, cadencia. La coherencia del énfasis, tempo y coordinación de una persona es una señal honesta de una mente centrada y que funciona con fluidez (expertise en la materia), es también indicio de determinación y obstinación en algunos casos, mientras que la variabilidad puede indicar apertura a las influencias de los demás así como de procesos mentales en conflicto.

Cada una de estas señales tiene su origen en la estructura y la biología de nuestros cerebros:

  • Influencia – Sistemas de atención y orientación del cerebro situados en torno al techo del cerebro medio.
  • Mimetismo – Neuronas espejo.
  • Nivel de actividad – Relacionado con el estado de nuestro sistema nervioso autónomo.
  • Coherencia – Sistema de control de secuencias de acción del cerebro, que comienza con las señales motoras corticales que se propagan a través del cerebelo y los ganglios basales.

Las personas utilizamos estas reacciones para leer inconscientemente ciertas características sociales, como el predominio, la atracción, el interés o el engaño. Son comportamientos inconscientes tan sumamente difíciles de falsear que constituyen un canal fiable de comunicación. De modo que tienen una muy poderosa influencia sobre nuestro comportamiento ya que ofrecen una ventana a nuestras intenciones, objetivos y valores.

Estas señales honestas humanas son similares a las de otros animales sociales como los simios y se asemejan en muchos casos a señales identificadas en comunidades de insectos sociales, e.g. abejas, hormigas.

Sociómetro

El sociómetro, que bien podría llamarse polígrafo social, es una tecnología desarrollada por el equipo de Pentland que radiografía las interacciones sociales en base a las cuatro señales honestas anteriores. Existen diferentes versiones del mismo que van desde los denominados badges hasta novedosas aplicaciones para smartphones. Estos sociómetros no registran qué se dice sino cómo se dice (variabilidad en el discurso, grado de actividad física, gestos de sincronía y mimetismo con el interlocutor, etc.):

  • Registro de las interacciones cara a cara utilizando un sensor infrarrojo para establecer cuánto tiempo dedican los usuarios a tales conversaciones;
  • Registro mediante micrófono de la charla para medir las características de las señales sociales no lingüísticas e identificar el contexto social;
  • Análisis de los movimientos corporales mediante acelerómetro 3D;
  • Realiza rastreos en interiores, localiza a usuarios y determina su proximidad física (bluetooth, 2,4 GHz radio transceiver);
  • Se comunica con teléfonos móviles y ordenadores para enviar y recibir información de diversos usuarios, además de para procesar la información adquirida.    

Haciendo uso del sociómetro han hallado que los circuitos sociales generados por el intercambio de señales entre las personas son un factor esencial en la mayoría de las decisiones importantes de nuestras vidas, e.g. situaciones románticas, laborales, negociaciones salariales, etc.

En situaciones de la vida real la gente emplea distintas combinaciones de dichas señales en base a la función (rol social) a desarrollar. El equipo de Pentland ha profundizado en los siguientes roles a través de diferentes experimentos; explorar posibilidades (mediante experimentos en ferias profesionales y citas rápidas), escucha activa (mediante experimentos en ferias comerciales y jugadores semiprofesionales de póquer), formar equipo (mediante experimentos de las interacciones con contratistas, asesores, personal médico, negociaciones salariales), y liderazgo (mediante experimentos sobre venta de planes de negocio y decisiones de contratación).

A través de los experimentos desarrollados han podido comparar la importancia de las señales honestas respecto a otros factores, e.g estrategia, la motivación, la experiencia o las características personales. Mediante las mediciones recogidas a través de los sociómetros de dichas señales honestas, y sin tener en absoluto en cuenta qué se estaba diciendo, han sido capaces de predecir el resultado final de dichas interacciones sociales con altísima precisión.

Redes Sociales

Al igual que en las interacciones bi-personales, en el caso de redes de personas (redes o circuitos sociales) nuevos experimentos demostraron que la simple medición de las señales honestas funciona igualmente bien, tanto para identificar, de forma objetiva y automáticamente, la estructura de la red social, como para clasificar los comportamientos de los individuos en la red (rol en el grupo y rol en las tareas), así como para predecir el resultado final de la interacción (e.g. éxito/fracaso en la toma de decisiones en grupo, productividad creativa, productividad operativa…).

Los resultados de los experimentos realizados ponen asimismo de manifiesto que la toma de decisiones en grupo, en la práctica, no está fundamentalmente basada en un proceso deductivo apoyado en el silogismo, la lógica y el argumento, si no en una racionalidad básica que trata de minimizar el riesgo y maximizar la recompensa mediante mercados de ideas que, a través de diversos ciclos de señales y procesos de adhesión, acaban convergiendo hacia un consenso dominante que determina la acción de grupo a realizar. Este mecanismo de toma de decisiones en grupo es muy similar al empleado por la mayoría de especies de animales sociales. 

Organizaciones Sensibles

Una de las decisiones grupales más importantes tomadas por una colonia de abejas es decidir dónde situar la colmena. Para ello la colonia envía un número reducido de exploradoras (5% del enjambre) que deberán identificar buenas localizaciones. Cuando las exploradoras regresan a la colonia con información, quienes han encontrado un sitio más prometedor indican su hallazgo bailando con mayor intensidad y durante un lapso mayor de tiempo. A partir de estas señales, se envían más exploradoras para estudiar los mejores sitios. Una vez los han recorrido vuelven a la colmena y su danza se orienta hacia los sitios preferidos. Al cabo de un rato son tantas las exploradoras que señalan hacia el mejor sitio que se llega a un punto de inflexión; la colmena recoge sus bártulos y se traslada a la nueva localización.

Este comportamiento es muy similar al de los primitivos grupos humanos, donde una parte de la tribu salía a buscar recursos y al final del día se reunían alrededor del fuego para compartir sus observaciones, utilizando un mercado de ideas basado en las señales sociales para tomar las decisiones en un contexto social.

En el ámbito de las organizaciones empresariales modernas, mediante información obtenida de los sociómetros y a través de diversos experimentos (e.g. estudio de grupos de desarrollo de nuevos fármacos en diversas empresas farmacéuticas, estudio de grupos de trabajo de la Sloan School of Management y de investigación del MIT Media Lab), el equipo de Pentland ha podido confirmar que las organizaciones modernas no se diferencian demasiado de los grupos humanos primitivos o de los animales sociales a la hora de realizar las funciones de exploración-explotación descritas; patrón de red oscilante entre redes abiertas para el descubrimiento de nueva información y redes cohesivas que permiten la integración y toma de decisiones a través de una gradual incorporación y coordinación de todo el grupo en torno a los mejores descubrimientos  mediante un mecanismo de mercado de ideas.

Otro descubrimiento interesante encontrado es que combinando el registro de las interacciones físicas humanas obtenidas con el sociómetro, con las mediciones del correo electrónico, han podido identificar patrones de sobrecargas de comunicación que tenían un impacto directo en la calidad de dichas interacciones y el desempeño de estos grupos; nivel de estrés, nivel de productividad, y nivel de creatividad tanto de las personas individuales como del(los) grupo(s) analizado(s).

En este sentido, el equipo de Pentland tiene lanzado un programa denominado Organizaciones Sensibles cuya finalidad es descubrir los patrones tácitos de comportamiento que hay detrás de ciertas empresas y del fracaso de otras.

Física Social y Sociedades Sensibles

Yendo un paso más allá, quizá demasiado más allá, el equipo de Pentland tiene una provocadora línea de investigación abierta.

Dado el alto grado de predictibilidad del comportamiento individual y grupal obtenida a partir de los datos del sociómetro, hecho que refuerza la teoría de que la gente actúa en el mejor de los casos de forma limitadamente racional, el equipo de Pentland ha iniciado el desarrollo de una serie de modelos de física social. Como muestra de ello, 100 personas del MIT fueron monitorizadas sistemáticamente mediante sociómetros durante 8 meses de sus vidas, obteniendo así una muestra que representa algo más de 300,000 horas de datos de comportamiento humano para el desarrollo de modelos informáticos de comportamiento. Los primeros hallazgos derivados de este trabajo fueron que un modelo de física social podía predecir, con muy pocos parámetros, la comunicación cotidiana y de persona a persona con una precisión del 95%. El mismo modelo podía asimismo predecir con alta precisión la satisfacción laboral y la productividad creativa.

Mediante los sistemas sensoriales sociales que son los sociómetros, y los primeros modelos informáticos de comportamiento en la mano, desde el equipo de Pentland se habla ya de la posibilidad de diseñar en un futuro sociedades sensatas que se ajusten mejor a nuestros ideales y aspiraciones. Aquí cabría preguntarse qué entiende cada uno por una sociedad sensata, así como qué ideales y aspiraciones se tomarían como referencia. Sin duda, el potencial de este tipo de tecnologías es brutal tanto para lo bueno como para lo malo. La sombra del Gran Hermano planea el horizonte, y más si cabe si tenemos en cuenta que uno de los patrocinadores del equipo de Pentland es el omnipresente Google.

 

A todos aquellos interesados en seguir profundizando en alguna de estas líneas de trabajo os animamos a que os pongáis en contacto con nosotros para que podamos seguir con esta conversación y con la exploración de las muchas posibilidades que de ella se derivan.

Eduardo Castellano

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En nuestros días se ha vuelto toda una moda hablar acerca del concepto de “colaboración”, sin embargo muchos desconocen su verdadero significado e implicaciones, y es importante diferenciarlo de otros conceptos similares que algunas veces se usan indistintamente de manera errónea tanto por individuos como por organizaciones.

La “colaboración” es algo que se va construyendo gradualmente e implica una mutua confianza, por lo que lleva tiempo, esfuerzo y dedicación construirla. La “colaboración” debe verse como la construcción y ensamblaje de una serie de bloques que son los conceptos que normalmente son confundidos con el concepto de “colaboración”, para realmente poder denominar a una iniciativa conjunta una “verdadera colaboración”. 

El primer bloque es el “networking”, un comportamiento muy común tanto entre individuos como organizaciones que se limita a la comunicación e intercambio de información por mutuo beneficio. Este es el primer paso hacia la construcción de una “verdadera colaboración” entre entidades.

El segundo bloque es la “coordinación”, un comportamiento un poco más complejo que extiende el “networking” más allá de un simple intercambio de información e implica la alineación o alteración de actividades en las entidades involucradas para lograr metas comunes de forma más eficiente. Esto requiere de una negociación y por lo tanto de un mayor tiempo y esfuerzo entre las partes involucradas para lograr un acuerdo ganar-ganar.

El tercer bloque es la “cooperación”, que se extiende a su vez a partir de la “coordinación” y que ahora adicionalmente al intercambio de información y ajuste en actividades, involucra el compartir recursos (humanos y/o tecnológicos) para lograr metas compatibles. El compartir recursos es algo que requiere de confianza entre las partes para ser posible.

Finalmente, el cuarto y último bloque es la “verdadera colaboración, que se extiende a partir de la “cooperación” e implica compartir información, recursos, responsabilidades… en un plan conjunto que involucra implementar y evaluar conjuntamente un programa o plan de actividades para lograr de forma más eficiente metas comunes y/o compatibles.

En resumen la “verdadera colaboración implica compartir riesgos, recursos, responsabilidades y recompensas entre organizaciones y/o individuos en una entidad conjunta para lograr metas que serían imposibles o más costosas o complejas de lograr individualmente.

Fuente: Camarinha-Matos, L.M. and Afsarmanesh, H. (2006). Collaborative Networks: Value Creation in a Knowledge Society, in K. Wang, et al., eds. Knowledge Enterprise: Intelligent Strategies in Product Design, Manufacturing and Management. Vol. 207, New York: Springer, 26–40.

Otras lecturas recomendadas:

David Romero (ITESM)