Archivos para marzo, 2011

Este post surge al hilo del post anterior, y a ciertas críticas que están empezando a cobrar fuerza en relación a la explotación comercial de contenidos de los usuarios en determinados entornos [de negocio] 2.0. Así, con la intención de empezar a explorar posibles formulas de retornos 2.0 a la participación, que equilibren la balanza comercial entre continente y contenido para entornos [de negocio] 2.0, os propongo la idea de un “Observatorio Facebook User Experience Value-Price”. El caso de Facebook no deja de ser uno más, pero como paradigmático que es en muchos aspectos, resulta muy útil como caso de trabajo y de generalización/extrapolación de resultados/conclusiones.

“En internet, si no eres el cliente eres el producto” (dicho popular)

A continuación el planteamiento de partida:

  • Una forma posible de establecer un valor-precio por la experiencia Facebook (tomando esta infraestructura simplemente como ejemplo paradigmático) para sus usuarios, es determinando, vía bottom-up, cuánto dinero estariamos dispuestos a pagar los usuarios por estar presentes en Facebook, en el caso de que las infraestructuras de comunidades virtuales, en general, no fueran gratuítas y no tuvieran publicidad.
  • Este Observatorio pretende, mediante una sencilla aplicación Facebook [2 minutos para rellenar la información necesaria por parte de un usuario Facebook], obtener información para trabajar las siguientes cuestiones: (1) Identificar el gap entre la valoración de mercado (US$ 65,000M es el precio que a comienzos de marzo 2011 obtuvo Facebook en el mercado secundario de acciones) vs. valor-precio de las experiencias proporcionado a los usuarios por las ingraestructuras de comunidades virtuales; (2) Búsqueda de formulas de retornos 2.0 a la participación que equilibre la balanza comercial entre continente y contenido.
  • Por motivos de transparencia, se solicita a los usuarios implicados en el experimento su autorización para que los datos recogidos sean, en formato anónimo, codificados como Raw Data. Ello permitirá que otros investigadores/usuarios puedan idear nuevas líneas de reflexión/acción a partir de los mismos.

A continuación el guión del cuestionario base para la aplicación (a traducir a distintos idiomas):

Datos de contexto 

1. País

     [COMBO BOX] Opciones: típico listado de países del mundo por orden alfabético

 2. Edad

     [COMBO BOX] Opciones: 10-20; 21-30; 31-40; 41-50; 51-60; 61-70; 71-80; 81-100

 3. Ámbito principal de participación

     [COMBO BOX] Opciones: Amistad-relaciones; Entretenimiento; Promoción-negocios

     [CAMPO EDITABLE] Otros-Indicar

4. Tiempo que lleva registrado en Facebook

     [COMBO BOX] Opciones: 0-1 mes; 1-6 meses; 6-12 meses; 1-2 años; 2-3 años; Más de 3 años

Datos para cálculo del valor agregado

5. Tipo de participación

     [COMBO BOX] Opciones: Observo pero no participo; Participo puntualmente con comentarios y aportaciones propias; Comento y promuevo conversaciones continuamente

     [CAMPO EDITABLE] Otros-Indicar

6. Frecuencia de participación

     [COMBO BOX] Opciones: Varias veces al día; 1 vez al día; 2-3 días por semana; 1 vez por semana; 2-3 veces al mes; 1 vez al mes; Menos de 1 vez al mes

7. Número de cuentas en Facebook    

     [CAMPO EDITABLE] Indicar número de cuentas

La gran pregunta

8. Cuánto dinero estaría dispuesto a pagar por estar presente en Facebook, si las infraestructuras de comunidades virtuales en general fueran de pago (e.g. mediante suscripción anual) y no tuvieran publicidad

     [CAMPO EDITABLE] Indicar en moneda local del país de residencia

Raw data

9. ¿Autoriza usted que los datos suministrados, sean accesibles en clave anónima a la comunidad como Raw Data?

     [COMBO BOX] Opciones: Si; No

Pues esto es todo, espero que os interese la iniciativa. Esta propuesta es una idea de carácter particular, no corporativo, de modo que todos aquellos interesados en participar tanto en su (re)definición (forma y contenido), así como en su co-desarrollo (aplicación, diseminación, análisis…), sois del todo bienvenidos.

Eduardo Castellano

US$ 65,000M es el precio que la semana pasada obtuvo Facebook en el mercado secundario de acciones (e.g. secondmarket, sharespost). La cifra no deja indiferente a nadie y a mí en concreto me hizo plantearme un par de preguntas:

  1. ¿Cómo se determina el precio, y el valor, de una comunidad virtual?
  2. ¿Cómo se ven estas cifras desde la comunidad de 500M de usuarios registrados?

Respecto a la primera pregunta, el primer punto es fácil de responder, el precio se fija mediante oferta-demanda: Aquella cantidad que esté alguien dispuesto a pagar por algo será lo que determine su precio. En cuanto al valor la cosa cambia. A continuación unos datos obtenidos de una búsqueda rápida:

        Pymecrunch, Julio 2008:

  • Hasta ahora, para realizar la mayor parte de las valoraciones se ha tomado como punto de partida el número de usuarios y las páginas vistas.
  • Michael Arrington, de Techcrunch, afirma que ha llegado el momento de cambiar este modelo, y propone segmentar en países y regiones, y tomar como referencia el gasto medio en publicidad por persona en el país en que residen los usuarios. Según este modelo, cuanto mayor es este gasto, más valor tiene la red social en cuestión, puesto que puede generar más beneficios proporcionando a sus usuarios publicidad y otros productos.
  • Según Arrington, los datos de mercado avalarían este enfoque. Por ejemplo, los suministrados por Emarketer, que estima que MySpace ganó 755 millones de dólares en publicidad el año pasado, mientras que Facebook, con más usuarios, generará “sólo” 255 millones de dólares este año.
  • El valor real de una red social es todo lo que pueda generar beneficio, no sólo la publicidad. Esto incluye que los usuarios rellenen encuestas de mercado, la venta de datos a empresas o la venta de software.
  • El modelo de Michael Arrington no tiene en cuenta las condiciones sociodemográficas de los usuarios: por ejemplo, hay quien sugiere que LinkedIn -formada por profesionales cualificados- tiene mucho más valor que otras redes sociales constituidas principalmente por adolescentes, y que por tanto cuentan con un menor poder adquisitivo.
  • Otros insisten en que el valor sigue estando en la cantidad de usuarios registrados e involucrados -realmente activos y participativos– ya que estos son los datos que se tienen en cuenta cuando la empresa sale a la venta o busca financiación.

        Generaccion, Marzo 2011:

  • En apenas 12 meses la red social Twitter duplicó su valor hasta ubicarse ahora al récord de US$ 7,700 millones, según lo conocido tras una reciente subasta de acciones en Nueva York. Según informó la compañía SharesPost, los inversiones accedieron a pagar US$34.50 por acción, el doble de lo que se estimó en diciembre del 2009 cuando el valor de la compañía alcanzaba US$ 3,700 millones.
  • La red social cuenta con más de 175 millones de usuarios que comparten comentarios de no más de 140 caracteres y escriben al día una media de 95 millones de tuiteos.
  • La compañía, creada en el 2006, cuenta con unos 300 empleados y el año pasado empezó a incluir publicidad lo que la hace rentable para los inversionistas internacionales.

        ComunidadenlaRed, Enero 2009:

  • ¿Cómo se valora el precio de una red social?. Los métodos más tradicionales, basados en la facturación o los beneficios, no son aplicables aquí, pues buena parte de estas redes no generan beneficios, y algunas ni siquiera tienen fuentes de ingresos.
  • Hasta ahora, el método más común para valorar una red social es dependiendo de su número de usuarios. Y sin embargo, hasta en esto hay enormes discrepancias):
    • Twitter. 3,54M de usuarios activos a un precio de 73,52$ por usuario activo (cerca de 56 €)
    • Tuenti. 2M de usuarios (activos + no activos), 55,8M€ valoración = 28 €  por usuario registrado
    • Facebook. Microsoft pagó 117 millones de euros por un 1,6% de Facebook, la red social líder a nivel mundial, estaba valorando cada usuario en nada menos que ¡191 €!
    • 17 €/ usuario en la compra de MySpace por parte de News Corporation
    • 25€ /usuario en la compra de Bebo por parte de AOL
    • 38 €/ usuario en la compra de YouTube por parte de Google
    • 24 €/ usuario en la compra de Stumble Upon por parte de eBay
    • 14 € /usuario en la compra de Last Fm por parte de CBS
    • 58 € / usuario en la compra de Club Penguin por parte de Disney.

Cuando en las entradas anteriores, con toda lógica, se habla de usuarios activos y participativos me viene a la cabeza la regla 90-9-1 de Nielsen. Siguiendo dicha regla, de los 640M de usuarios registrados en Facebook, sólo el 1% (6,4M) serían los motores de las conversaciones que dan contenido a dicha red. Un 9% comentaria y aportaría puntualmente (57,6M), mientras que el 90% restante se limitaría a observar (576M). Teniendo en cuenta que sin usuarios Facebook “no vale nada”, y que son 6,4M de usuarios motores los que han generado un precio de mercado de $65.000M, la cuenta sale rápidamente; $65000M/6,4M=$10.150 por usuario motor. Si aumentamos la cifra de usuarios motor al 5%, el resultado final sería de unos $2.000 por cabeza. De acuerdo, es una simplificación absurda de la realidad, pero tiene su gracia.

Ligado a lo anterior, y respecto a la segunda cuestión, que pongan precio a tu participación, y sobre todo que ese dinero vaya a terceros es algo que a mucha gente no le hace demasiada gracia. Y esto es algo que desde hace ya algún tiempo se escucha como zumbido de fondo en relación a algunas propuestas de negocio 2.0:

  • Reflexión de Maria Ptqk en Economía Abierta 18f (pag.3): “…la explotación de las capacidades del tejido social en su conjunto, que pasa a ser entendido como “cuenca creativa” y cuyos actores se relacionan con la empresa en base a flujos, encuentros, intercambios o conexiones, temporales e informales. Si el conocimiento circula libremente en las redes sociales o tecnológicas, sólo hay que desarrollar mecanismos adecuados para captarlo y convertirlo en capital. Desde luego, la explotación de la subjetividad de los trabajadores es perversa, sobre todo si tenemos en cuenta que se ha acompañado históricamente de un deterioro de las condiciones reales de trabajo (precariedad, temporalidad, pérdida de poder de las organizaciones sindicales, etc.). Pero la de la inteligencia colectiva lo es aún más. A través de mecanismos como el crowd-sourcing por ejemplo, se socializan los procesos de diseño de producto, comunicación, fortalecimiento de la idea de marca, control de la satisfacción del cliente o incluso distribución, pero los beneficios económicos, materiales y reales no repercuten en esas mismas cuencas creativas sino que se mantienen y se gestionan de manera privada.”

De momento, críticas como la recogida no han entrado en resonancia, pero es posible que no pase mucho tiempo antes de que el volumen de estas voces empiece a oírse de forma más intensa. Puede que en ese momento, más allá de simplemente utilizar las distintas formas de conexión-comunicación-participación que las infraestructuras de las comunidades virtuales proporcionan, algunos usuarios clave empiecen a demandar repartos de “dividendos” derivados de los ingresos en publicidad, o cualquier otra forma de incentivo-remuneración que equilibre la balanza comercial entre continente y contenido. Y es que con la difusión de cifras de diez ceros, si el asunto no se reorienta de alguna forma, y un cierto concepto de ética en los negocios 2.0 no escala posiciones, puede que el fin de la inocencia 2.0 esté a la vuelta de la esquina…

Eduardo Castellano